17 febrero 2006

Dios existe, fijo

Dios existe, seguro. Al menos tendría que tener la decencia de existir. Es lo mínimo que nos debe, por todas las que se han hecho, y harán, en su nombre. Aunque bien mirado nadie nos ha obligado a perpetrar masacres, genocidios, destrozos, encender hogueras, guerras santas y demás asuntos. Vamos que esto de creer en Dios es la bomba. Y me importa una mierda a quien molesten mis expresiones soeces o hiera su sensibilidad religiosa. Más me hieren a mí sus míseras consideraciones y sus flagelantes quejas acerca de lo humano y lo divino.


Leo una noticia y me deja helado, por decir algo eufemísticamente y con educación. Faltaría más que los del Opus hiciesen un boicot de la película, lo que casi es una lástima. Porque como se parezca al libro va a ser mala a más no poder, peor que pegar a un padre. La noticia en cuestión dice así: “El Opus Dei no boicoteará la película de 'El Código Da Vinci' en la que no sale muy bien parado. […] Aunque sí pedirá que se retiren escenas.” Pero no acaban ahí más bajo siguen con perlas como esta: “La Obra insiste en que la productora de la película está todavía a tiempo para demostrar que la libertad de expresión es compatible con el respeto de las creencias.” Nada mas leerla casi me parto el espinazo en un arrebato de risa que no pude contener.

Tanta hilaridad en un periódico, para que luego digan que sólo viene malas noticias, que te margan el café con churros de por la mañana, que te chafan el viaje en el transporte público. Pues eso que es para partirse de risa. Respeto, libertad de expresión, creencias… Son palabras que suenan mucho últimamente. Arrojadas de un lado a otro como si de flechas se tratase, o mejor como si fuesen armas de destrucción masiva.

Pero vayamos por partes. Punto uno, eso es una novela, El Código da Vinci, me refiero. Que yo sepa lo que se cuenta en una novela es ficción, al menos en su mayor parte. Otra cosa es que esté mal documentada, en un intento se ser verosímil. Está claro que el señor Brown escribe de oídas y con una formación artística bastante superficial, y con datos sacados fuera de contexto. Si alguien se cree las cosas simplemente como vienen allá él. Al final tendrán que advertir antes de La Guerra de las Galaxias que todo es ficción y son hechos imaginarios.

Punto dos. La libertad de expresión es perfectamente compatible con herir susceptibilidades en cuestión de creencias. Está claro que cuando te insultan sienta mal. Puede que este fuese el caso con las dichosas viñetas danesas. No lo sé. Pero a mí me parecen más bien críticas, y ahora resulta que no se puede criticar la religión. Ya no se puede decir aquello de que la religión es el opio del pueblo. O tal vez sí, todas menos la nuestra claro, piensan todos los popes de todas la iglesias del mundo. Pero con la mía que no se metan.

Las críticas se deben aceptar tan pronto se reciban, después se puede seguir discutiendo sobre algunos puntos en contra y otros a favor. Personalmente yo prefiero que cualquiera me pueda insultar por la calle o burlarse de mí, o más suavemente, que lo que hago está mal, a que cualquiera que se arrogue unas prerrogativas de inspiración divina ordene que debo morir por leer o pensar o hacer ciertas cosas, en algunos sitios normales y en otras no tanto. Además los que defienden la libertad de expresión, normalmente, no imponen esa libertad a los otros, pero los que creen en su dios verdadero lo intentan imponer a los demás o miran con desdén al infiel.

Todos los dioses del mundo luchando unos con otros, dirimiendo quién es el verdadero. Si existen ya sabrán ellos quien es de verdad y quien ha sido inventado, ¿no? Sólo tenemos que esperar a morirnos para descubrirlo, sencillo, el que quiera saberlo con certeza que se muera pero que no arrastre a los demás consigo, que nos importan un higo sus cuitas teológicas.

En mi humilde opinión si existe un Dios tiene que ser algo totalmente ajeno a la experiencia humana. Algo que no pertenezca a la materia, algo que no pertenezca al tiempo, algo que no sea de nuestro universo, en el sentido estricto de la palabra. Así todos estos dioses “mundanos” no serían más que los remedos de esa divinidad superior, los embajadores de esa divinidad ante nuestro universo y más concretamente ante la humanidad.

Trasteando el otro día entre mis viejos libros de rol encontré uno titulado In Nomine Satanás, Magna Veritas, sugerente, ¿verdad? LA cuestión es que medio en broma, medio en serio, propone algunas ideas que no podemos tomar en consideración, porque claro es un divertimento decadente propio de las ociosas sociedades modernas enfocado a la juventud cansada de todo e inmersa en la desidia. Pues menos mal que es una broma porque serviría para quitar el pan a muchos “profetillas”, “papillas” y demás.

Aquí copio unos párrafos del libro, del primer capítulo, donde se explica el mundo de juego. Cada uno que extraiga sus propias conclusiones.
“Había una vez, hace unos dieciséis mil millones de años, en la nada absoluta, en la ausencia total de todo…

En ese no-espacio, en esa nada total, surgió una Idea, un Pensamiento que se alzó en medio de una explosión de silencio. Un Concepto tan poderoso que creció desmesuradamente extendiéndose de un extremo al otro de Su propia creación. […]

Esta Idea de base, que ni siquiera tenía conciencia de su ser, sintió un día, más o menos tras una docena de miles de años, la necesidad de existir. Para ello, tras haber creado las majestuosas estrellas, los soles que agujerean la oscuridad, los púlsares y los quásares […], la Idea decidió crear seres poderosos y dar a cada uno un Nombre y una Forma.

Pero para hacer las cosas bien, la Idea necesitaba también Nombre y Aspecto. Creó entonces un Ser, que no sería la más poderosa de sus criaturas pero sí la más sabia. Y este ángel, este primer-nacido dio Forma y Nombre a la Idea.
[…]
Y así sucedió que Yves, Arcágel del Origen, pues de él se trata, inventó a Dios después de que Dios lo creara”

Que sí, que es de cachondeo, que sí, que tiene tufillos cristianos o semíticos, pero todas las grandes religiones tienen ángeles o demonios, o entidades buenas y malas, y el concepto de demiurgo. Que cada uno extraiga sus propias conclusiones, pero más nos vale que Dios, ya me vale cualquiera, exista o estamos haciendo el canelo.

2 comentarios:

Carletes dijo...

Aunque sigues en tu linea, aqui no importa que te extiendas, me ha gustado mucho, sobre todo el parrafo de "la productora de la película está todavía a tiempo para demostrar que la libertad de expresión es compatible con el respeto de las creencias". para mondarse como dices.

Anónimo dijo...

La verdad es que ese hombre es Best Seller gracias a la propia Iglesia con la polémica, si no, seguiría muerto de hambre, comiéndose la misma BASURA que escribe.

No me parece mal que el Vaticano emita algún tipo de "Comunicado oficial" (o libros como "Descodificando a Da Vinci", que no está nada mal) desmintiendo las estupideces de toda clase que el autor escribe en todos y cada uno de sus libros, pero no es necesario nada más, que el mundo decida a partir de ahí si lee la novela o no. Esta polémica absurda en plan Salsa Rosa no ha hecho si no enriquecer a Dan Brown, que duda cabe.

Me ha gustado mucho el blog.