La ordenación Q es una técnica utilizada para intentar traducir a términos cuantitativos los conceptos de ajustes entre el Yo real, el Yo ideal y el Yo social propuestos por Rogers. El cuestionario supone ordenar una amplísima serie de cien adjetivos, aunque hay una versión resumida de unos veinticinco, que es la que usé. Se supone que un primer orden será para determinar cómo piensa una persona que es, el Yo real. Una segunda colocación es para evaluar su Yo ideal. Y la tercera ordenación arroja información sobre el Yo social, en este caso la ordenación debe hacerla una persona que nos conozca muy bien. Lo interesante del asunto es mediante unas sencillas fórmulas averiguar los distintos índices de congruencia entre unos y otros Yo. Yo lo hice.
Ante una primera aproximación parece que existe una gran congruencia entre el Yo real y el Yo ideal. No parece pues que pudiese darse algún tipo de `discomfort´ psicológico en palabras de Rogers. No obstante éste puede provenir de una simple pareja de adjetivos que tuviesen sus lugares alterados. También se pueden dar situaciones de trastorno en base a la importancia que sea otorgada a cada uno de los adjetivos. Así, considerarse en primer lugar como simpático es mucho menos importante que el poder describirse como inteligente en primer término en un Yo ideal. La angustia puede provenir de aspectos más cualitativos que cuantitativos. Es obvio que mi falta de un conocimiento profundo de la técnica de Stephenson puede hacerme aparecer como un ignorante. Tal vez en su versión extensa se tengan en cuenta estas cuestiones, quizás diluyendo estos efectos en la lista de cien elementos.
Está claro que la imagen que uno tiene de sí mismo está influida por diversos factores, uno de los más evidentes su propia autoestima. Si ésta es baja la percepción estará sesgada a la baja. Puede que en ese caso los demás puedan tener una visión mejor de ti mismo. Mejor, pero no necesariamente mejorada; más transparente se entiende. En este caso concreto el índice de congruencia entre el Yo real y el que ven los demás, el social, es también muy elevado, no tanto como el índice anterior, pero sí lo suficiente para poder mantener que no hay grandes discrepancias entre uno y otro de los `Yo´.
En un afán de curiosear y averiguar algo más también realicé la correlación entre la tercera y la segunda ordenación, esto es entre el Yo ideal y el Yo social, consiguiendo un ajuste mayor que en el índice ρ(1º-3ª). Este resultado puede ir en la línea de lo comentado anteriormente al respecto de la autoestima baja. Aunque nos movemos en márgenes muy pequeños.
Sin embargo puede dar lugar a reflexiones un tanto más sombrías. Tal vez nos rodeemos de las personas que sabemos que nos van a mirar con `buenos ojos´. Inconscientemente nos agrupamos con los sujetos que sabemos que nos tendrán en mejor consideración. O por el contrario representamos cierto papel ante esas personas, el escenario del mundo que decían Shakespeare y Lope. Una representación que levantamos día tras día perfectamente creíble, impecablemente ejecutada aunque nosotros sabemos la verdad. Moviéndonos entre las aguas de la culpa y el remordimiento deseando que nos desenmascaren y el deseo de seguir con la pantomima y que no vean cuán ruin podemos llegar a ser. Tal vez. Esperemos que sólo sea un problema de autoestima un poco baja y la persona a la que he solicitado su ayuda sea aquella que puede mirar a través de los velos y la niebla. Lo deseo, lo creo, lo sé.
3 comentarios:
Es gracioso que haya encontrado esto al buscar información sobre la técnica Q para un trabajo de la universidad...
Vaya, siento que no te haya sido más de ayuda. Sí es curioso que aparezca esto en algún buscador, que solo lo leemos tres o cuatro y alguno que se despista y le lleva el google hasta aquí.
Suerte con los exámenes ¿psicología tal vez?
No muy buena experiencia con la técnica Q. Pero en la relación que encontraste entre el Yo ideal y el Yo social puedes concluir lo que concluiste, pero finalmente al sujeto se le compara con su propio grupo de referencia. Es actor en su mundo, pero es ahí donde se desemvuelve. ¿Qué importa que no s pueda generalizar a todos los niveles sociales y culturales?
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