17 julio 2006

La inmortalidad y la moral

Keats, el poeta, dijo que su nombre estaba escrito en el agua.

Vivimos en una época en la hay mucho de todo, donde es imposible encontrar algo único que no sea una mera muesca en el cañón de la estadística. Cualquier ejemplar, es sólo eso, un ejemplar de los muchos que hay repartidos por el mundo. En realidad da igual lo original o poco común que sea, ineludiblemente formará parte de algún grupo o conglomerado. Siempre habrá ejemplares, si no idénticos, sí muy parecidos hasta poder decir que son iguales. Es extremadamente difícil quebrar el molde y sobreponerse como un espécimen diferenciado de los demás. No me refiero a la autoconciencia, al hecho de considerarte a ti mismo como un ente individualizado y diferente al resto.